1087 días sin ti.

viernes, 4 de enero de 2008

mis ojos se inundaron de las lágrimas que habían quedado de la cena de la noche anterior. lloré porque en ese momento no tenía otra cosa que hacer, o porque no pude contener la emoción de verte otra vez aunque fuera en un sueño abstracto con los ojos abiertos pero no de verdad.

estabas ahí, parado en la cocina en la que alguna vez cocinaste para mi, o para alguien más. se podía notar el calor en tu rostro, iluminado por el sudor que llevabas sobre tu frente. ya habían pasado casi 3 años desde tu muerte, pero ahora tu estabas ahí, presente.

me pregunté si había posibilidad de que mis sueños y esperanzas se hubieran hecho realidad, y nada más te habías ido de viaje a una lejana ciudad dónde no te podríamos encontrar. quise creer con todas mis fuerzas que habías regresado de tu camino y estabas listo para contarme los por menores del tiempo en que no estuviste.

entonces, me miraste y sonreíste de la manera en que siempre lo hacías, te acercaste a la sala dónde yo, sentada te esperaba con los brazos abiertos, lista para abrazarte y no dejarte jamás. dijiste un par de cosas que no alcance a escuchar con toda claridad y como siempre, despareciste en un abrir y cerrar de ojos.

2 comentarios:

Unknown dijo...

yeah, esto me recuerda algo parecido junto con tu recuento. =/

Anónimo dijo...

Araaaa, que bonito.
Dios lo tenga en Su gloria :)