
ayer, no, antier ví "juno".
muy muy buena.
divertida, y muy buen soundtrack.
hoy salieron las listas de la udg,
claro que salí como admitida hihi.
mi fin de semana estuvo ligerito,
pero padre.
no hay nada como estar con él.
estuvimos jugando un jueguito
de star wars, pero los personajes
son legos hahaha, muy divertido.
buenoooo, bye bye jedis.
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Now playing: Michael Cera & Ellen Page - Anyone Else But You
mi nombre no importa, lo que importa es lo que represento.
juno.
lunes, 28 de enero de 2008
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los toriles.
lunes, 21 de enero de 2008
bueno, la verdad no sé si sea ciudad o simplemente pueblito.
pero tienen una farmacia guadalajara,
¿eso lo hará un poco más cercano a la ciudad?
de vallarta a ixtlán se hacen aproximadamente 2 hrs y 30 min.
llegamos a la 1 de la tarde, o sea las 12 de allá porqué son nayaritas
y los nayaritas viven en el pasado.
comimos una deliciosa birria, y nos fuimos a las ruinas.
aquí les dejo la foto bitácora.











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quién dice la verdad encuentra escasos oyentes a escucharle.
sábado, 19 de enero de 2008
la verdad duele, a veces te hace sangrar,
pero a fin de cuentas, es necesaria y obligatoria.
la verdad se siente con el corazón y no con la cabeza.
se puede palpar en los ojos de un amigo
o las manos de la persona que amas.
la verdad es infinita y no es modificable.
tiene pocos amigos y demasiados enemigos.
habla a gritos pero pocos la escuchan,
muchos la oyen, pero pocos la quieren escuchar.
la verdad siempre tiene sentido,
no existe nada más para matar.
la verdad es luz, magia y realidad.
Publicado por ara c. díaz en 14:38 0 comentarios
lovely friday.
viernes, 18 de enero de 2008
cuando sueño contigo no puedo evitar pensar,
por qué no estás aquí?
por qué te fuiste para no regresar?
por qué te sigo extrañando después de 3 años?
y aunque me haga todas esas preguntas,
tu eres lo que más me gusta soñar.
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Now playing: Rosana - Si tú no estás aquí
Publicado por ara c. díaz en 14:38 0 comentarios
en medio de la noche.
martes, 15 de enero de 2008
despierto en medio del sueño y el deseo.
me marea pensar que por la mañana
ya no estarás aquí para abrazarme.
vuelvo a la cama y me siento a verte soñar.
estas ahí, cansado, dormido, tranquilo.
me pregunto, ¿qué estarás soñando?
espero que estés soñando conmigo,
espero que estés soñando lo mismo que yo.
sí, ese sueño que tengo,
en el que somos los últimos en la tierra
y somos felices porque estamos juntos.
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Publicado por ara c. díaz en 14:07 0 comentarios
seize the day.
jueves, 10 de enero de 2008
pueden leer más sobre ella en: http://imdb.com/name/nm0000307/
Publicado por ara c. díaz en 13:15 0 comentarios
somos sombras en la oscuridad.
martes, 8 de enero de 2008
puedo sentir tu aliento cerca de mis muslos,
acariciando con delicadeza,
como se toca a una mujer.
me hablas con silencios que terminan por ceder,
abrazas mi cintura
creando caminos de recuerdos
que aún no están en el mapa.
sientes mi respiración que va de arriba hacía abajo,
acompañándote mientras me llevas
a dónde sólo tu lo sabes hacer.
Now playing: OK Go - A Million Ways
Publicado por ara c. díaz en 15:54 0 comentarios
ella nunca había amado con tanto amor.
lunes, 7 de enero de 2008
-si eres un gran pianista...y te corto un brazo... ¿que haces?
-me dedico a pintar
-me dedico a bailar
-si eres un gran bailarín y te corto las piernas..¿que haces?
-me dedico a cantar
-si eres un gran cantante y te corto la garganta, ¿que haces?
-como estoy muerto..., pido que con mi piel se fabrique un hermoso tambor.
-¿y si quemo le tambor, que haces?
-me convierto en una nube que tome todas las formas.
-¿y si la nube se disuelve que haces?
-me convierto en lluvia y hago que nazcan las hierbas.
-¡ganaste!! , me sentiré muy solo el día que no estés...
-si algún día te sientes solo busca la maravillosa ciudad de Tar..
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Now playing: The Postal Service - Iron and Wine
via FoxyTunes
Publicado por ara c. díaz en 13:56 0 comentarios
1087 días sin ti.
viernes, 4 de enero de 2008
mis ojos se inundaron de las lágrimas que habían quedado de la cena de la noche anterior. lloré porque en ese momento no tenía otra cosa que hacer, o porque no pude contener la emoción de verte otra vez aunque fuera en un sueño abstracto con los ojos abiertos pero no de verdad.
estabas ahí, parado en la cocina en la que alguna vez cocinaste para mi, o para alguien más. se podía notar el calor en tu rostro, iluminado por el sudor que llevabas sobre tu frente. ya habían pasado casi 3 años desde tu muerte, pero ahora tu estabas ahí, presente.
me pregunté si había posibilidad de que mis sueños y esperanzas se hubieran hecho realidad, y nada más te habías ido de viaje a una lejana ciudad dónde no te podríamos encontrar. quise creer con todas mis fuerzas que habías regresado de tu camino y estabas listo para contarme los por menores del tiempo en que no estuviste.
entonces, me miraste y sonreíste de la manera en que siempre lo hacías, te acercaste a la sala dónde yo, sentada te esperaba con los brazos abiertos, lista para abrazarte y no dejarte jamás. dijiste un par de cosas que no alcance a escuchar con toda claridad y como siempre, despareciste en un abrir y cerrar de ojos.
Publicado por ara c. díaz en 13:16 2 comentarios
recuento <3
jueves, 3 de enero de 2008
Feliz año nuevo, dijo; besándola con el corazón más que con los labios.
Había magia alrededor, un latido retumbando en el lugar haciéndolos felices, extasiados con sueños, con vida para el resto de sus días juntos, para siempre dijeron.
Regresaron al lugar de dónde habían salido, llegaron a casa con más grados de alcohol que con los que habían partido. Se acostaron, se miraron y de pronto supieron, con sólo una mirada todo lo que habían deseado. Las pocas horas que le quedaban a la noche se entregaron a sí mismos, con paseos de caricias entre sus cuerpos y el vaivén del tic-tac del reloj anunciando la llegada del sol asomándose por la ventana. Los dos se sabían el uno para el otro y el otro para el uno. No había duda en sus corazones ni en sus mentes de que la puerta se abría pero no se cerraría.
Él, un hombre joven, apuesto, sonriente, con los pies en la tierra, reflexivo sin remedio, con corazón de ingeniero, con cabello de sol y mucha determinación.
Ella, apenas una adulta, de carácter sensible, pero madura, espontánea, vivaz, segura de sí misma, radiante de felicidad.
Llamaban casa, desde hace un mes, a un estudio para nada amueblado con los muebles suficientes para sobrevivir, no era mucho, pero estaban juntos y era todo lo que importaba. Había pocos momentos en los que ella no se dedicaba a pensar en él, en sus labios rosando los suyos, en las palabras, y en las sonrisas que su compañía le dedicaba. No había tenido una vida fácil hasta entonces, había llorado y perdido muchas veces el camino, pero ahora lo había recuperado y con el camino, le regresaron sus ganas y su luz. Ahora estaba dispuesta a luchar, e ir por aire, mar y tierra hasta hacer sus sueños realidad.
A los dos les parecía extraño no haberse conocido antes. Tenían mucha vida en común para no haberse conocido en cualquier otro lugar. Tal vez hubiera sido diferente y no habría terminado igual. Quizás él la hubiera encontrado incompleta y no tan interesante como para hablar; y ella lo hubiera pensado arrogante pues aún tenía muchas respuestas que encontrar. Sus vidas habían cambiado mucho, con vueltas que son difíciles de dar, y había que darlas cada uno por separado, a su tiempo y sin prisas por terminar; quizá por eso es que aunque pudieron haberse enamorado 5 años atrás, la vida decidió no encontrarlos, para que estuvieran listos para las vueltas que darían, juntos por primera vez.
La primera vuelta se dio sin que se dieran cuenta, estaban los dos, acostados, mirando la luna en aquél lugar, pensando en sí mismos, pensando en el tiempo y su amistad. Apenas alcanzaban a notar el movimiento de las olas acercándose a la playa y alejándose otra vez. Habían bebido ya unas cuantas cervezas, pero eso no fue impedimento para razonar. Entonces, él, por primera vez pensó que era ese su lugar, con ella. Pasó como un pensamiento relampagueando en su cabeza hasta que el sueño inundó su cuerpo y junto a ella se acostó a desvanecer las estrellas de su mirar. Ella sentía el calor de su cuerpo junto al suyo, no tenía frío, ni miedo. Daban ya más de las 8 de la mañana cuándo él la despertó con su saludo matutino usual. Abrió los ojos, se percato de que la arena que había arrastrado una noche atrás con ella seguía inundando la casa de campaña. Se sentía feliz, con el mar frente a sus ojos y el corazón puesto en aquello que ellos empezaban a entender.
Así, la segunda vuelta y probablemente la más grande de todas sucedió tres días después, mientras veían televisión en el cuarto de estar. Ella le preguntó, ¿Qué sientes por mi? Él, reflexivo sin remedio, se puso a pensar la mejor respuesta para darle y hacerla entender exactamente lo que sentía por ella. Entonces, cansado del escenario en dónde la plática tenía lugar, manejaron hasta un árbol ya de varías raíces atrás para sentarse en su tronco y comenzar a hablar. Fue entonces cuando él, por fin sin duda alguna, exteriorizó lo que había empezado a pensar aquella noche a la luz de la luna en Tenacatita. Le dijo –Tu eres la persona con la que me gusta estar, con la que quiero compartir mi vida. – Entonces, ella comprendió, que lo que sentía en su corazón era correspondido y podría sonreír para celebrar. Se besaron a conciencia por primera vez, sabiendo que ese era el principio de una historia que no tenía final.
Las cosas sucedían con tanta calma, los días pasaban sin prisas, con abrazos interminables y los sueños siempre inundados de amor. Sabían que sería difícil, pero no imposible, el tiempo que tendrían que estar el uno sin el otro, mientras ella pasaba el verano lejos de aquella que llamaban su ciudad. Los días se fueron haciendo más cortos al aproximarse la llegada de su partida, y de pronto ya no había más. La miró de reojo por última vez, viéndola partir hacia su destino, con una maleta en la mano y un par de lágrimas asomándose por su lagrimal. Los días eran largos, eternos sin ella junto a él. Por más horas frente al computador que pasarán platicando a larga distancia, no tenían abasto, querían más. Querían el calor de sus cuerpos, las caricias y los besos que una maquina no sabe dar.
Publicado por ara c. díaz en 16:35 1 comentarios
